Solo el 14% de los trabajadores madrileños trabajan en un entorno laboral que favorece sistemáticamente la conciliación

El pasado 13 de febrero tuve la oportunidad de presentar en nombre de Alares y junto a la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Madrid y la Escuela de Negocios IESE las conclusiones del estudio “Responsabilidad Familiar Corporativa de la Comunidad de Madrid”.

A continuación, me gustaría compartir con vosotros algunas de las más importantes. Cabe destacar que todos los datos son reales y han sido extraídos del propio informe. 

Las tres dimensiones de Responsabilidad Familiar Corporativa (RFC) que analiza son: las políticas formales, el apoyo del supervisor y la cultura corporativa.

En cuanto a las políticas formales, estas son insuficientes. Las medidas de flexibilidad más comunes en las empresas madrileñas son el horario laboral flexible, al que tienen acceso 6 de cada 10 empleados, el trabajo a tiempo parcial, del que pueden hacer uso el 50% de mujeres y el 54% de hombres y el teletrabajo, aunque este último todavía no está al alcance de la mayoría de personas (29% de mujeres y 38% de hombres).

Respecto a las políticas de apoyo familiar, los trabajadores madrileños echan en falta permisos de paternidad y maternidad más amplios, subsidios para el cuidado de hijos o personas dependientes y servicios de guardería en el centro de trabajo.

Además, existe una gran falta de información sobre las medidas que la organización pone a disposición de sus colaboradores.

En cuanto al apoyo de los supervisores, los trabajadores perciben un apoyo emocional alto pero instrumental bajo cuando el líder es hombre, y no se le considera un modelo a seguir en términos de conciliación. En cambio, cuando el rol de responsable lo ejerce una mujer, los colaboradores ven positivamente su liderazgo en apoyo, en modelo de conciliación y en cuanto a gestión de políticas de RFC.

En la aplicación de políticas de RFC, 4 de cada 10 hombres y 6 de cada 10 mujeres perciben que utilizar las políticas de RFC puede penalizar su desarrollo en la empresa. Además, el 40% de mujeres y el 25% de hombres creen que hacer uso de excedencias para cuidar a los hijos puede ser mal visto por sus compañeros. También apunta que el 32% de hombres y 47% de mujeres siente que la empresa les presiona para trabajar más allá de lo establecido o se espera de ellos/as que antepongan el trabajo a la familia.

El estudio también recoge que hay cuatro categorías de entornos laborales según apoyen más o menos el equilibrio entre la vida personal y familiar de los empleados: enriquecedor, favorable, desfavorable y contaminante.

El 61% de los trabajadores madrileños está insatisfecho/a con su entorno de trabajo, muy por encima del 51% que arroja esta misma encuesta a nivel mundial: el 34% define su ambiente laboral como desfavorable y el 27% afirma que trabaja en entorno contaminante, que entorpece sistemáticamente la conciliación. Solo el 14% afirma trabajar en un entorno laboral que favorece sistemáticamente la conciliación siendo, aun así, un porcentaje inferior a la media del resto de países, situada en un 18%.

En cuanto a los costes económicos, personales y sociales, el informe confirma que la ausencia de compromiso real con la conciliación conlleva menor eficiencia y mayores costes administrativos y de contratación, mientras que las empresas sensibles con este tema son percibidas como más justas y comprometidas con la igualdad de oportunidades.

Es tan importante ofrecer a los empleados medidas de conciliación, como que puedan ser aplicadas de forma efectiva gracias a una actitud receptiva por parte de los líderes empresariales y a una cultura organizativa propicia a la conciliación.

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Hoy en día la cultura emocional en las empresas es más necesaria que nunca

Varios estudios nos han demostrado que la motivación de los trabajadores y trabajadoras y el compromiso que tienen éstos con las metas de la compañía es crucial para que todo vaya por el camino correcto. El 89% de compañías piensan que los empleados y empleadas se marchan a otro puesto por un incremento de sueldo, pero la realidad es que solo el 12% de éstos admiten que reciben una mayor contribución en su nuevo trabajo. Este dato nos demuestra que es un error creer que el salario es el factor decisivo a la hora de elegir entre una empresa u otra.

Según Edenred, el 77% de personas afirman que, si se sintieran más reconocidas por sus logros, se involucrarían más en alcanzar los objetivos de la empresa. Además, el 60% de éstos afirman que lo que más les motiva son los programas de beneficios sociales e incentivos. No obstante, según un estudio de Gallup, tan solo el 13% de trabajadores y trabajadoras se sienten reconocidos por sus superiores.

Las empresas deben darse cuenta de la importancia del capital humano

Según el último informe del IESE Business School y Meta4, humanizar el trabajo es la estrategia clave para motivar a los empleados. Crear una cultura empresarial basada en lo emocional, para que a su ven implique a las personas en lograr unos objetivos que todos los colaboradores comparten, es el factor que hará que tu empresa alcance el éxito.

El mismo estudio reafirma la necesidad de implantar diferentes técnicas en las empresas para lograr que sus colaboradores se sientan felices en sus puestos laborales y como consecuencia, que cuenten con la motivación que necesitan para dar lo mejor de sí mismos. La gestión de la diversidad, la ética laboral y las ayudas a la conciliación, son ejemplos de estrategias que, como ya hemos demostrado, son poderosamente efectivas para lograr incrementar la productividad de nuestra empresa y el sentido de pertenencia de sus integrantes.

Todos estos datos nos muestran la importancia que la cultura emocional tiene en nuestra empresa. Basándonos en valores y dando importancia a la vida de las personas, conseguiremos aportar un valor real a sus vidas. De esta manera, conseguiremos dar motivos suficientes para que nuestros colaboradores se movilicen hacia los objetivos que tiene la organización.